sábado, 8 de noviembre de 2008

Diario secreto de Sophia


¿Alguna vez habéis escrito un diario?

Tenía 10 años cuando comencé mi primer diario. No sé cómo se me ocurrió la idea de comprarme uno, pero desde ese día tomé por costumbre escribir en él. Serían cosas de niñas, supongo yo, pero el caso es que continué escribiendo diarios hasta los 22 años. Encontré un pequeño refugio en cada página que escribía, un lugar en el que siempre podía ser sincera, plasmar mis inquietudes, mis ilusiones, mi día a día. Después, entre los estudios, empezar a trabajar, y sobre todo comenzar mi relación con mi Fran, pues poco a poco dejé de escribir, estaba liada, no tenía tiempo y finalmente cayó en el olvido. Desde entonces he empezado varios en forma de documento word que he borrado al cabo de un mes porque me parecían chorradas. Hasta que llegó el blog. Sé que no es el clásico blog bitácora donde escribo mi día a día, pero sí que es el sitio al que acudo a dejar parte de mis historias y de mis pensamientos.

Llevo 6 años sin escribir diarios, y ahora me doy cuenta del grave error que he cometido. Siento que he perdido gran parte de estos años tan felices que he vivido. Desde que se ha metido en mi vida la cámara digital, el 70% de mis recuerdos se ciñen a esas fotos, pero es un arma de doble filo, ya que la cámara me la suelo llevar para ocasiones especiales, ya sea una cena, un cumpleaños o un viaje, pero ¿en qué foto puedo rememorar mi día a día, que a fin de cuentas es lo que realmente me marca? Y es que mi memoria ya no es la de antes, puedo recordar lo que hice ayer, pero si pienso en la semana pasada, pues todo se vuelve borroso. Si alguna noche quedé con alguien a quien no veía hace tiempo, eso sí que lo recuerdo, pero cada tarde que salgo del trabajo y puede considerarse rutinaria cae en el olvido. Es una pena, porque realmente cada hora de mi vida está llena de pequeños matices, de mini anécdotas que olvidaré dentro de poco. Ese café que terminó en forma de ataque de risa en el trabajo, ese simpático cabreo que se agarró mi novio cuando sin querer sobreescribió su partida de la play en el bloque de memoria equivocado, ese mando de la tele mordisqueado por Kimi, ... ¡no quiero seguir perdiendo mis recuerdos! Y sólo hablo de hechos, pero también tengo inquietudes e ilusiones diarias que necesito expresar.

No sé por qué tengo tanta necesidad de expresarme y de valorar estos pequeños detalles. Mi madre me explicó que a las mujeres nos viene de lejos. Me dijo que leyó en un libro que el hombre desde la época de las cavernas se dedicaba a la caza, lo que le hacía fijarse siempre en el horizonte, en el plano general, vigilante, silencioso, mientras que las mujeres se dedicaban a las pequeñas tareas, curtir pieles, fabricar pequeños objetos, cocinar, coser, todo juntas, en grupo. Y que por eso las mujeres tendemos a ser más observadores con el día a día y nos preocupamos tanto por detalles que pueden resultar tontos, y sobre todo la necesidad que tenemos de hablar y hablar y hablar y expresarnos. Podría ser, desde luego es una teoría interesante.

Finalmente, tras mucho pensarlo, me he decidido y ¡me he comprado un nuevo diario! Un diario horroroso que se llama "Mi primera comunión. Mi diario". Jajajajajaja, ¡esto no es serio! ¡Necesito uno de adultos! Eso sí, con su candadito dorado, que si no no tiene gracia...

4 comentarios:

Io dijo...

Pues enhorabuena!

Yo celebro que empieces a escribir en tu diario otra vez, porque sus páginas son la memoria de tu vida.

Yo soy demasiado introvertida como para poner por escrito lo que pienso, pero reconozco que es una herramienta muy útil para que los días no pasen como meras casillas de un calendario, para recordar qué hizo diferente el hoy del ayer, y luego, al leerlo al cabo de los años, se lleva uno muchas sorpresas.

No lo dejes, que merece la pena. Además, por lo que me has dejado ver de tus antiguos diarios, no se trata sólo de una bitácora sosa y telegráfica; escribes con gracia y sentimiento. Y me encantan todas las cositas que pegas en las páginas como recuerdo de pequeños acontecimientos.

Bueno, pues no olvides escribir esta noche que te quiero cada día más, Luz de mi vida.

Un beso enorme

Raúl dijo...

Sigue escribiendo amiga, lo haces genial y de una forma muy amena, por si te sirve la idea, tengo abierto un blog solo para eso, como diario, lo personalizas y solo para tí, un saludo Sophia.

Sophia dijo...

Si, seguiré escribiendo, claro que ahora he pasado de que me de miedo de que mi madre me pille el diario a que me lo pille mi novio, jejejejeje, ¡no sea que se asuste de mis neuras!

Gracias por tu enhorabuena, Io, sé que te encantan mis diarios y que se te ha caído la baba con el que escribí cuando tenía 10 años. :|___ Amor de madre

Raúl, ¡¡no me tientes!! Un diario cibernético sería mi perdición, ¡no dejaría de escribir en ningún momento! :D

Katia dijo...

Supongo que como todos, en mi primera comunión me regalaron un diario. A mi no me gusta escribir y solo tengo unas 5 páginas escritas. Hace unos años lo releí y me quede perpleja de lo que describía...describí la visión de mi primer pene!!! sí señores...con detalles y con el asombro de una niña que por primera vez mira con curiosidad. Era la de mi vecino que le bajaron los pantalones unos amigos y ya se sabe...Y ahora me pregunto dónde estará? ...mi vecino, por supuesto.