viernes, 11 de mayo de 2007

Qué duro es decir adiós

Nuestra colaboradora Gusy acaba de sufrir la prematura pérdida de su gato Mariano (también conocido como Bolita). Era su primer animal en casa (los novios no cuentan), y sólo ha podido disfrutar de la felicidad de su compañía unos 6 meses. Un precioso cachorro que recogió de la calle, cuando estaba solo y sin ninguna esperanza de salir adelante. Un animal condenado desde el día que nació posiblemente debajo de un coche, pero la vida le sonrió, les sonrió tanto a él como a Gusy aquella noche, cuando sus vidas se encontraron. Desde entonces nunca le ha faltado comida, calor, y sobre todo la seguridad de un hogar, nunca volvió a sentir frío, soledad, hambre o abandono, ha tenido una corta vida pero ha estado llena de felicidad. Y Gusy, que jamás había tenido un animal de compañía en su casa, que se crió entre hermanos humanos, descubrió que no es sólo un gato, sino un compañero de vida que te adora a cualquier precio, que con su pequeño tamaño es capaz de llenar todo tu corazón, que con un gesto te saca una sonrisa, con un maullido aparta la soledad de tu lado, y con un ronroneo destruye todos los males que te invaden a veces cuando tienes un mal día.
Lo más duro de tener un animal es que, a no ser que algo vaya mal, estás destinado a sobrevivirle. Son unos momentos durísimos, pero no conozco a nadie, por mucho que haya llorado, que hubiese preferido no haberlo conocido. A veces, el simple recuerdo del tacto de su suave pelaje basta para que uno se sienta bien otra vez, y nunca se les olvida. Parece que el dolor de la pérdida nunca va a alejarse, pero poco a poco se aleja, y quedan tantísimos animales esperando un hogar como el de Gusy... Espero que dentro de un tiempo vuelva a cruzarse en su camino con otro compañero de cuatro patas, tiene tanto amor que dar y tanto que recibir, que sólo le deseo que de esto no se quede con el sabor amargo, sino con el bello recuerdo de haber estado con él seis meses, porque eso nada ni nadie se lo podrá arrebatar jamás.

11 comentarios:

VIRGINIA dijo...

Me parece precioso lo que ha escrito Sophia, a parte creo que está cargado de razón. Ha sido una lástima lo de Mariano y supongo que un palo para Gusy, pero creo al igual que Sophia ambos han tenido la suerte de conocerse y haber podido tener una vivencia increíble. Sé que es duro y más siendo el primer animal al que le abres las puertas de tu vida, pero eso no quiere decir que no haya que salir adelante. No podemos cambiar lo que ha ocurrido, pero hay que recordar todo lo bueno que hemos aportado y nos ha aportado a nosotros por eso deberíamos dar oportunidad a otros nuevos compañeros que también nos necesitan.

Kurilia dijo...

En este momento, Gusy, sólo tienes que pensar en que Mariano estaba destinado a malvivir durante el tiempo que le tocara en suerte. Tu le proporcionaste, durante seis meses, un hogar, compañía y mucho cariño, suficiente para que un gatito abandonado se sienta el rey de la selva.
Además, estoy de acuerdo con Sophia en ese punto, cualquier pena o sufrimiento que pases ahora, lo compensa el recordar los buenos ratos que pasasteis juntos, las veces que jugasteis a perseguir dedos debajo de la manta, el sonido de los “motores encendidos” junto a tu oreja a la hora de comer o de dormir, el maullido de bienvenida a casa, la trastada ocasional y la compañía que os hicisteis durante estos meses.
Mariano será feliz, en el cielo de los gatos, si no tardas demasiado en proporcionarle, a otro hermano felino, la felicidad y el cariño que le proporcionaste a él. Seguro.

Io dijo...

Qué palabras más bellas. Y qué verdad más categórica. Gusy, yo recogí a una gatita negra de unos 3 meses en Málaga que estaba en los huesos, en mitad de la calle sin poder moverse de pura debilidad. Sólo sobrevivió siete días, pero murió en mi cama, ronroneando y con el estómago lleno. Eso sí. La lloré como si la hubiese tenido siete años. A los quince días apareció en mi vida mi Trufa, que alegra mi vida y destroza mis muebles desde hace ocho años.

Katia dijo...

Sophia me has tocado el alma...Yo tenía un perro (Jobo).Lo adoptamos porque era el ultimo cachorro que quedaba de una perrera ilegal.Yo era pequeña, pero recuerdo como mi madre lo lavaba a conciencia mientras me gritaba que no me acercara que tenia chinches y garrapatas.Todavia se me saltan las lagrimas cuando me acuerdo de él.

gu dijo...

Los animales de compañía.. esos que maldices cuando se comen algo que necesitas y quieres con locura cuando estás agotado y se acoplan a tu lado a mostrarte su cariño... (por decir un par de momentos, que hay muchos más)

Actualmente creo que mi compañero de piso hace de animal de compañía para mi y viceversa, así que seguiremos sin mascotas por casa (se vaya a comer el huerto con sus tomatitos, sus lechugas...)

En cuanto a mascotas del pasado, todavía recuerdo a Rosi, ese pastor alemán que tuvimos en casa durante 14 años...

Sophia dijo...

Y yo recuerdo a tu perra Loba, cuando me dejaba las marcas de barro de sus patas en mis pantalones blancos, pero aun así es un amor de perra.

Gracias a todos por vuestros maravillosos comentarios, estoy segura de que Gusy se sentirá muchísimo mejor al ver cuánta gente la entiende y la apoya, y cuántos hemos llorado y ahora tenemos nuevos animales en casa que nos llenan de alegría.

Gusy dijo...

Que mal momento para empezar a escribir... Supongo que lo primero que tengo que hacer es dar las gracias. Gracias a todos por hacer que en este momento tan triste de mi vida, ya que como sabeis, se ha marchado un trocito de mi, no me sienta tan sola e incomprendida. Gracias por haberme apoyado, llamado, dejado a vuestros bichillos cuando el bolilla los necesitaba para las transfusiones, o simplemente por haber escrito para darme animos.
Lo cierto es que no es un buen momento para escribir nada, porque aun siento dolor, ira, desesperacion e incomprension por todo lo que ha pasado; todavia lo veo por casa y lo llamo, lo siento conmigo y lo escucho ronronearme, y cuando me doy cuenta de que no lo voy a volver a ver jamas, lo unico que se me pasa por la cabeza es que no es justo y que cuanto lo echo de menos... Ya veis, en estos momentos de mi vida, soy incapaz de escribir nada bueno ni bonito, y supongo que algunos me comprendereis y otros pensareis... "pero si era solo un gato"...
Bueno..., supongo que es una de esas malas pasadas que la vida te juega de vez en cuando, que en la mia, si no fuese por mi familia y amigos, yo diria que suelen ocurrir con demasiada frecuencia.
Por ultimo deciros que con el Bolilla se ha ido parte de mi vida pero que me quedo con que ha merecido la pena. No cambiaria ninguno de los momentos que he pasado con el, ya que tan solo recuerdo cosas bonitas y alegres, y que para mi, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida...

Sophia dijo...

Y ya verás que con el tiempo volverás a sentir la misma felicidad y alegria, y volverás a compartir tu vida y tu amor con otro bolita que te acompañará y al que querrás siempre. Lo mejor, una vez más, está por llegar y llegará.

Sarinai dijo...

Los gatos no son "solo gatos", son amigos, hermanos, bebes...
Y los que no lo comprenden es por que nunca han tenido uno.

A mi se me murió hace tres años un hermano, un gatico negro que me trajeron tb de la calle cuando yo tenía 10 años y estuvo conmigo hasta los 21 haciendo de hermanico, casi se me murió en los brazos y lo mal que lo pasé y lo que lo lloré solo lo se yo. Estuve muchos meses buscándolo por la casa, pero luego llegó mi Teodoro, mi bebé, otro callejero y aunque siempre me acordaré de mi Bernabe, he vuelto a ser feliz con mi solete.

Gusy dijo...

Bueno, aqui estoy de nuevo... Esta vez voy a ser breve... Cuando el bolilla se murio decidi que no iba a tener mas gatos en casa, estaba segura, pero... mañana me traen un gatito que necesita un hogar. Aun no lo conozco, es de ADANA, y se que necesita una casa donde quedarse y que lo quieran, y yo, aunque me siento muy culpable por ello, necesito alguien que me de compañia, me arañe, me pegue "bocaos", se duerma conmigo y este a mi lado. Espero estar tomando una buena decision, porque llevo pensandolo mucho tiempo... No quiero cubrir su ausencia, porque eso, nunca nadie lo conseguira, pero la vida sigue, y por mucho que yo lo quiera o lo eche de menos, puede que dandole mi cariño a otro bichillo, mi vida se llene de nuevo de ilusion y alegrias.

Sophia dijo...

ENHORABUENA!!! Es lo mejor que puedes hacer, estoy deseando conocer al nuevo bichillo! Y no te sientas culpable, tu hiciste todo lo que pudiste por bolita, y ahora en vez de tirar la toalla le abres las puertas a otro gatito necesitado, es algo estupendo! No tienes nada de qué avergonzarte, más bien al contrario :D