lunes, 19 de marzo de 2007

Todos distintos, todos iguales


Me pregunto hasta qué punto somos nosotros mismos o lo que nos han enseñado que debemos ser. Vestimos como se viste la gente que nos rodea, comemos todos casi lo mismo, hablamos igual, hacemos las mismas cosas, intentamos tener una talla determinada por la que nos torturamos con dietas, y hasta amamos igual (todo generalizando, por supuesto). Al día de hoy, casi todos vamos en vaqueros, utilizamos las mismas expresiones y muletillas, tenemos aspiraciones parecidas, llevamos un móvil encima, y buscamos una pareja ideal. ¿Pero qué hubiese sucedido si por ejemplo hubiésemos nacido en otro país? Ahora mismo pienso que lo mejor es tener a mi pareja, sólo los dos, pero ¿no existen otras culturas que defienden la poligamia? Cierto es que este tipo de sociedades favorecen más a los hombres, pero ¿y si yo fundase un país y una cultura en la cual desde que la gente naciese se le inculcase la idea de que para ser felices necesitan, por ejemplo, un matrimonio con dos personas del sexo opuesto? ¿Y si dijese que en el nuevo canon de belleza es imprescindible la celulitis y los michelines? ¿O que para que la vida fuese plena, lo mejor es irse a una ONG a ayudar a los demás? ¡Salvaríamos el mundo! Si desde niños hubiésemos crecido con esos ideales, no los cuestionaríamos, los aceptaríamos como algo natural.
Para mi gusto, la peor idea que compartimos todos es el canon para ser felices. Es sorprendente que las cosas que consideramos indispensables para nuestra felicidad sean también tan parecidas. Nuestras metas son para casi todos las mismas: encuentra trabajo, cómprate una casa que cueste de 30 a 50 kilos de las antiguas pesetas, hipotécate de por vida, cásate, ten hijos, no pases de la talla 38, haz lo posible para que no se te note que te haces mayor... y qué difícil se hace a veces ser felices viviendo de alquiler o cobrando menos de 1000 € al mes. Es una pena que tengamos estos raseros tan altos, se pierde un poco la percepción de lo que es realmente importante. Yo por ejemplo, cuando hablo de mi vida, siempre hay gente que me saca muchísimas pegas, entre las que destacan: '¿aún no te has comprado una casa? Qué mal, ¿no?', 'Vaya, has engordado bastante, deberías ponerte a dieta', '¿sólo cobras eso?'. A veces es difícil recordar lo poco que necesitamos para estar bien, y desvaloramos lo que tenemos porque nos ciega el pensar que hay algo mejor. ¿Quién ha establecido esto? ¿Quién dicta las reglas de mi vida y de la gente que me rodea? ¿Quién ha establecido que mientras mi sueldo no pase de 1500€ y no me haya comprado una casa, no podré decir que he triunfado en la vida? ¿Y cuando mi vida será perfecta? ¿Me pasaré el resto de mis días anhelando lo que no tengo, celebrando pequeñas metas alcanzadas para al día siguiente fijarme otras nuevas?

No se si me lo dijeron o lo leí en alguna parte, pero se me viene a la cabeza una frase: si corres demasiado, no tendrás tiempo para oler las flores del camino. Yo desde luego no quiero perderme ni una margarita, ¡y eso que tengo alergia al pólen!

10 comentarios:

Savanna dijo...

Yo no creo que todos seamos iguales, lo que pasa que al vivir en una sociedad como la nuestra intentas más o menos no salirte de los límites que están establecidos, y te aseguro que tus necesidades cambiarían automáticamente si en vez de vivir en una gran ciudad, vivieses en un pueblo pequeño o en medio del campo y tus preocupaciones serían otras. Respecto a los que nos hace felices no creo que mi felicidad esté en tener una casa eso me puede dar más seguridad , lo del culto al cuerpo bueno pues realmente cuando te ves bien a ti misma te sientes mejor y eso es lo importante , lo de ayudar a los demás la mayoría no lo hacemos porque somos unos egoístas que sólo pensamos en nosotros mismos , pero hay mucha gente que ayuda altruistamente sin necesidad de irse al tercer mundo , en todas las ciudades hay gente más desfavorecida a la que ayudar sólo tendríamos que dedicar unas horas todas las semanas ,respecto a las cosas que nos hacen felices no creo que tengamos todos el mismo canon , a mi por ejemplo me hace feliz una que no le gusta al 98% de la sociedad ,pero a mi me gusta, lo de casarse con dos hombres , uff lo veo complicado normalmente te vuelve loca uno , pues imaginate tener dos o más, tener hijos es algo que te pide el cuerpo no creo que te lo imponga la sociedad , respecto a las cotillas que preguntan eso ya puedes tener una casa de 100 millones un marido perfecto , unos hijos monísimos y un trabajo estupendo seguro que sacan algún defecto y lo de triunfar en la vida supongo que cada uno tiene unos objetivos diferentes , para mi es tener tiempo para hacer lo que me gusta.

Fran dijo...

Tal como cuenta Sophia, al vivir en nuestra sociedad actual, seguimos sus normas de conducta, y como consecuencia de ello, todos acabamos realizando las mismas fases dentro de la vida (con sus pequeños matices). En cierto modo, todos vamos en la misma dirección, pero cada uno hace su camino. Tenemos que aprender a disfrutar de lo que tenemos en nuestro camino.

Kurilia dijo...

Querida Sophia, en el fondo estás hablando de la libertad de las personas. La libertad de las personas no sólo consiste en hacer lo que nos da la gana, sino en hacerlo de manera que nos diferenciemos del resto. El concepto del Libre Albedrío define muy bien la individualidad de cada uno. Pero, desgraciadamente, ninguno escapamos a la falta de libertad que nos impone la sociedad que vivimos y la que se ha impuesto, por encima del individuo, siempre, desde que el hombre empezó a vivir en grupos.
En otras épocas la sociedad exigía a sus miembros otro tipo de cosas, las gorditas (por decirlo suavemente) estábamos de moda en tiempos de Rembrandt, por no hablar de las Drag Queen, que aunque no se llamaban así, estaban de moda en tiempos del Rey Sol francés, con sus pelucones, sus plataformas, sus trajes de seda y joyas y con la cara pintada de blanco y perfectamente maquillados, lunares incluidos.
Desgraciadamente, el ser humano no sabe practicar su libertad, nunca ha sabido, y creo que será así por los tiempos de los tiempos.

Io dijo...

Pues si, la verdad es que las encuestas de CIS, lamentablemente, no mienten. La mayoría de los españoles, por ponernos de ejemplo de modo de vida occidentalizado, globalizado y robotizado, estamos preocupadísimos por no poder contratar una hipoteca. Y la casa es el mayor objeto de deseo de todos cuantos componen ese escaparate luminoso que se llama consumo, maquinaria infernal e imparable que dirige nuestras vidas a golpe de productos financieros, movimientos migratorios y medios de comunicación. Desde el inicio de los tiempos el ser humano se ha sentido seguro caminando junto a su tribu en la misma dirección. Ser diferente es salirse del camino, abandonar el grupo, y eso nunca estuvo bien visto. Pero eso es algo que a ti, Sofía, nunca te ha quitado el sueño. Tu propio nacimiento fue una transgresión de las normas, con apenas veinte años te fuiste de casa y te buscaste el porvenir por tu cuenta y, que yo sepa, nunca has tenido que hipotecar tu vida para hacer lo que te ha dado la gana. Uno tiene que ser consecuente consigo mismo, tiene que escuchar su propia voz y guardarse lealtad incondicional. Y si eso le separa del grupo... pues que le den al grupo.

Manuel dijo...

Viene muy bien al caso un correo que recibi el otro dia.

" Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito costero mexicano cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al mexicano por la calidad del pescado y le pregunto: "¿Cuánto tiempo le tomó pescarlos? "
El mexicano respondió: "Sólo un poco tiempo".
El americano luego le preguntó: "¿Porqué no permaneces más tiempo y sacas más pescado?"
El mexicano dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El americano luego preguntó: "Pero.. ¿qué haces con el resto de tu tiempo?"
El pescador mexicano dijo: "Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, me hecho una siesta con mi señora, María, voy todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Como ves tengo una vida divertida y ocupada."
El americano replicó: "Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deja te explico... deberías gastar más tiempo en la pesca, con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador, eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este "pinche" pueblo e irte a Ciudad de México, luego a Los Angeles y eventualmente a Nueva York, donde manejarías tu empresa en expansión".
El pescador mexicano preguntó: "Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?"
A lo cual respondió el americano: "Entre 15 y 20 años"
El mexicano: "¿Y luego qué?"
El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte. "Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones".
El mexicano: "Millones ...¿y luego qué?"
Dijo el americano: "Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, echar una siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo a tomar vino y tocar la guitarra con tus amigos".

MORALEJA: Cuantas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos tristes por aquello que no tenemos.
".

Sobran mas palabras.

Io dijo...

Lo suscribo

gu dijo...

Me recuerda a Transpotting:
"Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige la decoración y pregúntate quien mierda eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofá¡ a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espí­ritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagandote y meandote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoí­stas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida."

En fin, cada uno elige su camino... Hay quien encuentra la felicidad en las cosas más simples y hay quien necesita de grandes dosis de fama/drogas/x para ser feliz.

Lo importante es satisfacer la vida con las cosas más sencillas, ya que así seremos más felices.

Fernando dijo...

Ser original no es nada original.. somos tan parecidos como diferentes...Nos queda intentar discriminar que nos hace felices y que no y hacer lo que nos gusta.Te puede hacer feliz pescar dos bokerones o hacer el mba en harvard.Todo depende de nosotros nuenca lo olvidemos...

Saludos a las 4!

VIRGINIA dijo...

Ninguno elegimos dónde nacemos, ni las normas sociales que nos van a regir. Creo que todos acabamos amoldándonos a ellas aunque no las entendamos, no estemos de acuerdo... pero luego cada uno podemos elegir qué es lo que para nosotros es importante, la vida es demasiado corta y nunca sabemos cuando puede ser el último día, así que creo que debemos disfrutar de lo que forma parte de nuestra vida. No siempre lo urgente es lo importante.

Vincent Boltzmann dijo...

A ver...una cultura de michelines y celulitis? Qué dices? Ya de paso una cultura de caries, de callos y herpes! Pues esa cultura es menos eficiente desde un punto de vista puramente biológico, porque es una cultura en contra de la salud!! Lo mismo pasa con una cultura poligámica, origina más tensiones entre sus componentes. No te engañes, las culturas son así por motivos concretos, no las ha inventado nadie para joder...