miércoles, 20 de febrero de 2008
Sueños
Todos tenemos un sueño. Nos gusta mirar al futuro y pensar que algún día lograremos aquello que en el fondo anhelamos. Mi amiga Maria José sería feliz si pudiese recorrer el mundo haciendo documentales sobre compras (yo sería el cámara). Desde pequeña trataba de imaginar cómo sería mi vida de mayor, aunque el resultado final nunca se me había pasado por la cabeza, pero no me quejo. No obstante, siempre hay cosas que se quedan en el camino, cosillas que quisiste hacer pero por lo que sea finalmente no fué posible. Algunos quieren ser ricos, o viajar, o cambiar radicalmente de profesión, o asentarse y tener familia. Yo quiero tener familia, y no dentro de demasiado tiempo (eso no quita que aún me queden unos años).
Pero sí que hay algo que deseo realmente, se perfectamente cómo quiero acabar mis días, mi gran sueño es poder poner un refugio de animales. Mi compañero Manolo de Sevilla estaba de acuerdo conmigo en esto, y los dos soñábamos juntos sobre dónde lo pondríamos, cómo conseguir mantenerlo, subvenciones, fondos y demás. Al día de hoy lo veo inalcanzable, pero quién sabe si cuando tenga el dinero suficiente me lanzo y lo hago. Creo que equivoqué mi vocación, tal vez debí hacerme veterinaria, aunque difícilmente me habría sacado yo la carrera en mis tiempos locos (milagro que aprobé COU), pero ya da igual mirar atrás, lo importante está por delante, lo que vale es dónde nos lleven nuestros pasos desde este mismo momento. Mis pasos de momento me llevan a ir ahorrando como una hormiguita (ahora que puedo, ventajas de no tener hipoteca). Y a ver si dentro de unos cuantos (muuuchos) años lo hago realidad. No pretendo cambiar el mundo, pero eso no importa, aunque sea poca cosa creo que me haría plenamente feliz. Poder darles una segunda oportunidad, buscarles una familia, recogerles de esa terrible carretera donde su vida cambió, alimentarles, darles calor con una mantita, limpiarles. Mi novio me hace mucho hincapié en que si algún día pongo mi refugio, tendré que asumir que no podré salvarlos a todos, que no siempre será bonito, y con lo sensible que soy yo... Pero no importa, con un sólo animal que recoja habrá merecido la pena. Yo tengo 2 animales, mi perra recogida en la perrera y mi gato callejero con su pata deformada a causa de un coche. Se que el haberlos metido en casa no cambia nada, el mundo sigue igual, pero mi vida sí que cambió, soy tan feliz con ellos, y ellos no digamos... me encantaría poder compartir parte de esa felicidad que la vida me ha otorgado.
Lo mismo pensáis que es una chorrada (más de uno pensará que es desperdiciar tiempo y dinero), y tal vez lo sea, pero bueno, ¡así soy yo! ¡Suerte a todos con vuestros sueños inalcanzables!
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martes, 12 de febrero de 2008
Cumpleblog

¡¡¡Cumpleaaaaaños feeeeliz, cumpleaaaaaaaños feeeeeeeliz, le deseo a mi bloooooooog, cumpleaaaaaños feeeeeeliz!!!
Hoy hace un año desde que empezamos el blog. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Al principio tenía muy bien puesto su nombre, "4 en la costa", debido a las 4 amigas que nos embarcábamos en en cibermundo. Una de ellas nunca llegó a escribir, y la otra publicó 2 artículos nada más y uno de ellos fué para ponernos a parir. Savanna abandonó en julio, así que me he quedado sola. La verdad es que cuando Savanna me dijo que hiciésemos un blog no pensé que me fuese a gustar, y menos aún que finalmente sería yo la que escribiese en él, pero bueno, cosas más raras me han pasado a lo largo del año. El blog me ha reportado muchas cosas buenas, sobre todo la gente. He conocido a personas, y me he sorprendido ante los comentarios de otras que no sabía que se acordaban de mí. Me he desahogado en momentos puntuales, y me he tomado con alegría ciertos dramas de mi vida.
Así que sin más rodeos, gracias a todos por haber seguido mis pericias y tonterías a lo largo de todo este tiempo.
¡Felíz cumpleblog, 4enlacosta!
Así que sin más rodeos, gracias a todos por haber seguido mis pericias y tonterías a lo largo de todo este tiempo.
¡Felíz cumpleblog, 4enlacosta!
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jueves, 31 de enero de 2008
¿Merecemos la pena?
Me siento un poco confundida por el mundo en el que me ha tocado vivir. A veces no se muy bien a dónde nos llevan nuestros pasos. El hombre ha ido evolucionando desde que vivía en una cueva y cazaba con lanza. Ya no vivimos en cuevas, sino en cómodas casa con colchones flex y calefacción. Ya no cazamos la comida, la compramos en supermercados llenos de bandejitas de plástico. No utilizamos pieles curtidas, nos compramos la ropa en Mango. Si queremos respirar aire puro debemos coger nuestros coches para acercarnos a espacios naturales (contaminándolos al mismo tiempo que nos acercamos a ellos). Los animales salvajes viven en ciertas parcelas en las que les permitimos estar sin que nos molesten. Si se salen de los límites establecidos se arriesgan a morir bajo las ruedas de un coche, o sabe Dios de qué formas horribles provocadas por los humanos. Los animales que han conseguido sobrevivir en nuestras ciudades están condenados a que alguien se apiade de ellos y les de un hogar, o a vagar hasta que no puedan más. Carreteras de alquitrán, vehículos con tubos de escape soltando humo a diestro y siniestro, fábricas,... ¿realmente somos tan valiosos? ¿tan importante es nuestra "calidad de vida" que el mundo merece morir por ella? ¿merecen las distintas especies extinguirse en pro de la evolución humana? Lo mínimo que deberíamos hacer, por mera conciencia, es dar un poco de todo lo que hemos recibido, pero en vez de eso asumimos que las cosas son así y que no le debemos nada a nadie.
A veces cuesta mucho recordar que somos una simple especie, creemos que somos dioses con un planeta a nuestra entera disposición, con poder sobre todo lo demás. Trabajamos para empresas que a su vez trabajan para otras empresas, y cuya finalidad es el enriquecimiento de unos pocos frente a la pobreza de la gran mayoría. Renunciamos a gran parte de nuestra vida personal por mantener el trabajo, renunciamos al valioso tiempo a disfrutar con la compañía de nuestros seres queridos, a formar una familia por no ser el momento adecuado. ¿Y todo para qué? ¿Realmente somos felices? Cierto es que la esperanza de vida (en España, no hablo de otros sitios más desafortunados) ha crecido mucho, pero no se si la calidad de vida va de la mano. Parece que cuanto más avanzamos más perdidos nos sentimos, más problemas, depresiones y síndromes post-lo-que-sea sufrimos. Tenemos más comodidades,nuestro microondas, nuestro flamante móvil con cámara de fotos incorporada, estufas para tomar copas en la calle en pleno mes de enero,... a lo mejor es un poco excesivo, ¿no? ¿Acaso la gente no era feliz antes, en sus casas de barro o sus chabolas de paja? No creo que necesitemos ni la cuarta parte de lo que tenemos. Ya es tarde para dar marcha atrás, pero el futuro está por decidir, espero poder darle más valor a las cosas que realmente lo tienen y dejar de preocuparme un poco de todo lo demás.
Vale, lo admito, estoy enfrascada en la saga de los hijos de la tierra (el famosísimo libro de "El clan del oso cavernario" es el primero de ellos) y puede que me haya dado que pensar. ¡Os lo recomiendo!
A veces cuesta mucho recordar que somos una simple especie, creemos que somos dioses con un planeta a nuestra entera disposición, con poder sobre todo lo demás. Trabajamos para empresas que a su vez trabajan para otras empresas, y cuya finalidad es el enriquecimiento de unos pocos frente a la pobreza de la gran mayoría. Renunciamos a gran parte de nuestra vida personal por mantener el trabajo, renunciamos al valioso tiempo a disfrutar con la compañía de nuestros seres queridos, a formar una familia por no ser el momento adecuado. ¿Y todo para qué? ¿Realmente somos felices? Cierto es que la esperanza de vida (en España, no hablo de otros sitios más desafortunados) ha crecido mucho, pero no se si la calidad de vida va de la mano. Parece que cuanto más avanzamos más perdidos nos sentimos, más problemas, depresiones y síndromes post-lo-que-sea sufrimos. Tenemos más comodidades,nuestro microondas, nuestro flamante móvil con cámara de fotos incorporada, estufas para tomar copas en la calle en pleno mes de enero,... a lo mejor es un poco excesivo, ¿no? ¿Acaso la gente no era feliz antes, en sus casas de barro o sus chabolas de paja? No creo que necesitemos ni la cuarta parte de lo que tenemos. Ya es tarde para dar marcha atrás, pero el futuro está por decidir, espero poder darle más valor a las cosas que realmente lo tienen y dejar de preocuparme un poco de todo lo demás.
Vale, lo admito, estoy enfrascada en la saga de los hijos de la tierra (el famosísimo libro de "El clan del oso cavernario" es el primero de ellos) y puede que me haya dado que pensar. ¡Os lo recomiendo!
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miércoles, 9 de enero de 2008
Resaca post navideña
Ya han terminado las vacaciones, otro año más he sobrevivido. Hubo momentos en que pensé que no lo conseguiría, como el jueves pasado cuando tuve que ir a buscar reyes al Larios. Tardé una hora en llegar y aparcar, ¡qué cantidad de gente! Si es que somos todos unos consumistas compulsivos... Pero finalmente he salido victoriosa. A cambio me he gastado casi todo el dinero que tenía, aunque gustosamente, todo sea dicho. Estas navidades han estado muy bien, he visto a muchísima gente y me lo he pasado de maravilla, tanto en los días obligados a divertirse (Nochebuena, Fin de año y Reyes) como en los de en medio, los que son para rellenar las vacaciones. Y además, ¡¡tengo una alfombra metálica!! ¡¡Por fin!! Ahora si que soy friki, y a mucha honra. Mi novio a cambio tiene su preciada tarjeta de sonido, para que no se me queje. Y por milagroso que parezca, creo que sólo he engordado un par de kilitos sin importancia, menos mal que ahora tengo todo el año para quitármelos, no hay prisa.
Qué duro se hace volver a la rutina, yo creo que aún tengo resaca del fin de año, y mira que ya queda lejos. Me da la sensación de que desde que han terminado las vacaciones los días son más fríos y más largos. Aunque también trae algo bueno, y es volver a la vida real. Ver otra vez a todos mis compis, escuchar las navidades de unos y otros, volver a esperar ansioso el fin de semana o el jueves de tapitas... Dejo una familia para reunirme con otra.
¿Qué nos deparará el 2008? ¿Seré capaz de pasar el año entero en Málaga, en mi empresa, o me volverá a dar la locura y haré maletas? ¿Se casarán mis amigas, tal y como vienen amenazando? ¿Habrá nuevas maternidades? ¿Tendremos nuevos artistas en la familia? ¿Adelgazaré 6 kilos? ¿Me ganarán ÁngelaDini y Jacobo a la alfombra? ¿Recogeré algún nuevo animal de la calle? ¿Conoceré gente nueva? ¿Seremos felices?
¡Todas las respuestas, de aquí a 12 meses!
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viernes, 21 de diciembre de 2007
¡Feliz Navidad!
Hoy me voy una semana de vacaciones a Estepona, a comer y beber todo lo posible, a dar regalos, abrir los míos, y poner el árbol de navidad. ¡Qué bien! Lo único malo es que probablemente no tenga Internet unos días, pero ¡volveré! Os deseo a todos una feliz navipeich de la forma más descriptiva que sé, con un christma y un cuento navideño.
http://reflexionesmediterraneas.blogspot.com/2007/12/cuento-de-navidad.html
El cuento es por cortesía de Io, os lo recomiendo encarecidamente. Y los protagonistas del christma son mi perra y mi gato, y no, no es un montaje, están vestidos así.
http://reflexionesmediterraneas.blogspot.com/2007/12/cuento-de-navidad.html
El cuento es por cortesía de Io, os lo recomiendo encarecidamente. Y los protagonistas del christma son mi perra y mi gato, y no, no es un montaje, están vestidos así.
¡FELICES FIESTAS!
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lunes, 17 de diciembre de 2007
A veces
A veces tengo la sensación de que tengo un exceso de vida, quiero correr más rápido de lo que el resto del mundo puede. A veces pienso que estoy viviendo una vida que no me corresponde, que se me escapan los días y los años. A veces estoy bien, y doy gracias por lo que tengo. A veces quiero huir de todo lo conocido. Según el día, veo las cosas de una forma u otra, pero no hay dos días en que piense igual. A veces creo que soy una inmadura. A veces creo que soy una viejecita en un cuerpo de veintimuchos. A veces quiero retroceder a los 15 años, y otras veces avanzar hasta ser madre. ¿Por qué seré así? ¿Nos pasará a todas las personas, tal vez a todas las mujeres, o seré yo? ¿Por qué seré tan inestable, tan insegura? ¿Por qué me planteo tantas cosas? A veces quiero reír, a veces quiero llorar. Hay días en los que me siento atrapada en una vida que yo misma elegí y de la que no se salir, y me gustaría irme muy lejos, pero luego pienso que no valdría para nada, ya que nuestra vida la hacemos nosotros mismos, si hay algo que no funciona posiblemente lo repitamos en otro lugar. Tal vez esté un poco desencantada, me siento con muchas ganas de hacer cosas pero sin espacio para desenvolverme. Y dicen que es muy fácil cambiar de vida, es cierto, yo ya lo he hecho unas cuantas veces, pero al final todo vuelve a ser lo mismo. Si ahora mismo alguien me dijese. “Venga, dime lo que quieres y lo haré realidad”, es que no se qué le pediría. No hay nada más terrible que perder la ilusión, tal vez sea eso lo que me pase. Siempre he destacado por mi exceso de alegría, pero cuando me decaigo es como si apagasen las luces de todo lo que me rodea. Menos mal que ya está ahí la Navidad, siempre me sube la moral.
Por si nadie lo ha notado, estoy decaída, no me hagáis mucho caso que en un par de días estaré perfectamente.
Por si nadie lo ha notado, estoy decaída, no me hagáis mucho caso que en un par de días estaré perfectamente.
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miércoles, 5 de diciembre de 2007
Época de regalos
¡Ya se acerca la Navidad! Qué tendrán estas fechas, que todos estamos más felices. Aún quedan tres semanas enteritas, y ya se nota en el ambiente la ilusión, la gente está más hiperactiva y con más ganas de reirse. En el trabajo ya nos hemos repartido las papeletas del amigo invisible, y estamos planeando la comida de empresa. Adoro las luces que iluminan los rincones de la ciudad, los villancicos y los Christmas. ¡Me encantan estas fechas! Y eso que son estrés en estado puro: que si los regalos, que si los langostinos, dónde pasaremos el fin de año, qué me pondré, ... hay que hacer muchas cosas en muy poco tiempo.
Para mí lo más difícil es el tema de los regalos. Entre familia, novio, amigos y suegra no doy a basto, mi cerebro se queda sin ideas, pero al final todos los años consigo salir victoriosa, espero que este no año no sea la excepción que confirma la regla, aunque por si acaso esta vez he decidido no dejar las compras para la última semana. Ya tengo el congelador lleno de ricos carabineros (el precio mejor lo dejamos para otro día), langostinos y un buey de mar, y dos botellas de vino en la despensa. Regalos aún ninguno, pero aprovecharé el puente.
Lo único que tengo claro a día de hoy es lo que le voy a regalar a mi novio, pero es que me lo ha puesto demasiado fácil. Me mandó un correo el otro día tal que así:
"Esta es la tarjeta de sonido que quiero, CREATIVE Sound Blaster X-Fi Xtreme Gamer. Tiene que se este modelo, porque las otras son mucho mas caras, o no tienen lo que quiero. Si tienes pensado algún otro regalo, házmelo si quieres, que seguro que me hará muchísima ilusión".
¿Pero es que ya no hay cabida a las sorpresas? ¿no es más mágico mirar ese paquete con su papel de colores, y no saber lo que tiene entro? ¡Claro que tenía pensado algún otro regalo! Pero ahora cualquiera se lo hace. Bueno, no todos entendemos los regalos de la misma forma, así que al final trataré de hacerle felíz, que es de lo que se trata, si tengo que regalarle la cosa esa para el pc, que así sea. Lo que pasa es que en general mi novio es mal receptor. No es la primera vez que he estado un mes entero buscando ese detalle ideal de la muerte que le iba a hacer caer rendido a mis pies, soñando cada noche con la cara que pondría cuando lo abriese, y me he quedado como si me hubiesen echado un jarro de agua fría. Y no es que no le gusten las cosas que le busco, es que tiene una primera reacción muy mala.
Es algo parecido a lo que me sucede con mi amiga Maria José, que también se las trae. Hace un par de años, por ejemplo, le compré para el trabajo unos muñequitos navideños que me parecieron muy graciosos. Un osito blanco con alitas y otro animalito que no recuerdo lo que era, pero si le apretabas se ponía a cantar villancicos. Los tuve en casa dos semanas, escondiéndolos cada vez que ella venía para que no los viese, esperando el momento perfecto para sorprenderla. Y cuando por fín llegó el día, se los puse en su ordenador y me quedé esperando que llegase, a ver qué cara se le quedaba. Y no fué como yo había imaginado. Se puso muy seria, mirándome fijamente y me dijo: "¿Qué es esto?" Y yo, con mi sonrisita. "¡Es para tí, sorpresa!". Bueno, pues como si le hubiese regalado una cucaracha muerta, empezó a mirar a todos lados mientras me decía: "Qué cosa más fea, que horterada, cualquiera que lo vea qué va a pensar de mí", y ya cuando apreté uno de los muñequitos y empezó a cantar villancicos, lo metió en la cajonera y lo tapó con varios papeles. Después lanzó el osito con alitas a la otra punta de la sala y se lo regaló a otro compañero. Estuve traumatizada durante semanas, y siempre que tengo ocasión se lo echo en cara. Pero esta característica de mi Mari es una de tantas que la hacen especial y diferente, he aprendido a aceptarlo y cada regalo que le tengo que hacer es un reto. Por su parte, ella practica caras de ilusión en el espejo, igual que mi novio. Vaya dos, ¿será cosa de los Aries? ¿O será que en estas épocas sale a relucir la niña que hay en mí? En cualquier caso, serán unas semanas apasionantes llenas de buenos propósitos.
¡Suerte a todos con las compras!
¡Suerte a todos con las compras!
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