jueves, 7 de octubre de 2010

¡Internet!

Sólo he tardado 1 año en ponerme Internet en casa, pero por fin ya lo tengo, yuuuu. Debo ser la vergüenza de cualquier informático que se precie. Tampoco es que ahora tenga una mega adsl ni nada, más bien una tarifa de datos de esas que vienen con un móvil lleno de cositas a las que darle con el dedo y que deja la pantalla táctil grasienta y lista para cualquier prueba del CSI. Pero menos da una piedra, puedo navegar y actualizar el blog. ¡Qué bien!
Es que ha habido días que de verdad he tenido el impulso de salir por mi vecindad portátil al hombro, y llamar a todas las puertas hasta encontrar un vecino que me deje conectarme a su red (si, por aquí hay muchas. Si, todas con seguridad. No, no pude piratear ninguna). Pero eso ya se acabó, ¡autobienvenida al siglo XXI, Sophia!
Ahora bien, esto del móvil nuevo, me está volviendo loca. Mi agenda ha sido un caos, se me han volcado los apellidos;nomb así tal y como suena, y no encontraba nada, luego se ha puesto a decirme que quería enlazar gente con correos, luego con facebook, con gmail, madre mía, ahora veo un contacto y tengo su foto, su cumpleaños, su correo de trabajo, el personal, ... Me parece que ya no valoramos tanto la intimidad como antes, jejejeje.
Aaaaaaaaaaah, amigos, y qué de juegos gratis... Se acabó mi tetris demo de 60 sg, ahora tengo miles de cosas. Seguramente lo toquetearé todo durante varios días y luego volveré a engancharme a la play, pero hasta ahora todo es nuevo y misterioso, me encanta.
¡Me doy la autobienvenida también a mi propio blog!

lunes, 26 de octubre de 2009

Intentando superar traumas


Si, ahora vivo sola. Con mi perra y con mi gato. Estoy aprendiendo a superar nuevas barreras, como cambiar yo sola las bombillas o liarme a martillazos con un clavo en la pared. Conseguir conectar la play2, play3 y wii en una misma tele supuso un reto a la altura de cualquier ingeniero en telecomunicaciones. He sido capaz de aprender a utilizar la lavadora, esa gran desconocida que siempre encendía mi novio. Aún no le he pillado el punto a las cantidades de detergente y suavizante, pero voy progresando. Ahora saco la basura, otra tarea que desconocía que existía. Me encargo de hacer la compra sola, de cambiar las sábanas sola, de fregar sola, de barrer sola, de hacerme la cena sola, de sacar a la perra sola, de cambiar el cajón del gato sola, de tender la ropa sola. ¡Cuánto trabajo tiene una casa!

Pero ha habido algo que no entraba en mis planes, algo inesperado, algo que me supera. Si, las cucarachas. Para esto no estoy preparada. Ya he encontrado dos. Pequeñas, si, pero ahí están. Una apareció en mi dormitorio. Estaba muerta, pero no por ello ha sido mucho más sencillo. Me desperté y allí estaba ella, boca arriba, entre la puerta del dormitorio y el exterior, impidiéndome salir a pedir auxilio. Tras 10 minutos de parálisis en mi cama tapada hasta los ojos mirándola fijamente y convenciéndome de que no estaba muerta, fui capaz de levantarme, abrir la puerta, saltar y salir corriendo al salón para coger a mi gato y lanzarlo contra la habitación a puerta cerrada, por si acaso. Pero estaba muerta. Nadie puede imaginar los sudores que me han caído a chorros mientras con una escoba la movía y acercaba mi brazo tembloroso con el recogedor en la mano. No pude tirarla a la basura, la idea de que reviviese y saliese corriendo por mi mueble invadía mi mente, así que allá se fue, por la ventana. Esto no es muy ético, lo se, pero son medidas extremas para que no me de un ataque al corazón. Espero que no pasase nadie por debajo. ¿Pero para esto tengo yo un gato? Llevo cebándolo durante 4 años, teniéndole a cuerpo de rey, dándole amor y cariño, comida a mansalva, lo único que le pido a cambio es que sea el hombre de la casa y se encargue de las cucarachas, y no sólo no la cazó, sino que la dejó entrar en mi dormitorio, ¡mi pequeños santuario! Gato desagradecido.

Antes de ayer apareció otra, muerta también. Esta vez mi gato cumplió con sus deberes, porque me encontré varias patas sueltas por el salón. ¿Pero tantas patas tiene una cucharacha? Es como si alguien se hubiese comido una gamba y hubiese tirado los restos al suelo. ¡Bien por mi gato! Qué sádico, arrancando pata tras pata, casi me da pena de la cucaracha. Casi. Esta vez no ha ido por la ventana, un escobazo acertado la ha enviado directa al patio comunitario de la vecindad.

Qué mal lo paso, nadie se lo puede imaginar. Tengo que superar esto. Cada vez que pienso en ello fríamente, me río de mí misma y pienso en lo absurdo de la situación. Yo teniendo miedo de una simple y pequeña cucaracha. Sale el machote infiltrado que hay en mí (fruto de 5 años en un mundo laboral de hombres) y me mentalizo de que la proxima que vea morirá bajo mi zapato. Pienso en que soy como Rambo, yo puedo. Pero luego veo tan sólo un cadáver y todo cambia.

¿Lo conseguiré algún día? Espero que sí, ¡deseadme suerte!

miércoles, 21 de octubre de 2009

De vuelta

Hola a todos, cuánto tiempo, ¿eh?

Mi vida ha sufrido grandes cambios en estos meses, aún estoy en fase de reajuste. Me encuentro de frente con la treintena viviendo sola en un piso con mi perra y mi gato, y sin Internet en casa (oh, no). Pero a mal tiempo buena cara.

Espero volver a retomar la buena y sana costumbre de actualizar el blog, hacía un montón que no entraba y me he encontrado con que la cabecera ya no estaba, ¡qué horror! Qué mala imagen para una persona que encima se dedica a la informática, aunque diré a mi favor que soy programadora, no diseñadora, jeje.

Bueno, no me enrollo más, ahora que dispongo de tiempo libre por las tardes espero que la inspiración venga de visita y poder colgar un post como Dios manda.

¡Saludos a tod@s!

domingo, 8 de marzo de 2009

Aaaains

Hola amigos, hoy sólo escribo para disculparme por tener el blog tan abandonaíto. Desde que me incorporé al trabajo en enero, no he parado, tengo mucho trabajo y llego a casa muerta. Cada vez que se me ocurre un artículo no puedo escribirlo porque estoy haciendo otra cosa, y cuando por fin tengo un ratito y me siento delante del pc se me queda la mente en blanco. Realmente ideas tengo muchas, pero escribirlas es un reto y no me veo capaz de hacerlo todavía.

Sólo quería deciros que nadie piense que voy a cerrar el blog ni nada parecido, sólo es que ahora no es un buen momento, pero en cuantito tenga más tiempo continuaré.

¡Besos a tod@s!

miércoles, 14 de enero de 2009

Al otro lado


No sé si vosotros haréis lo mismo o pensaréis que estoy como un cencerro, pero desde que tengo unos nueve años tengo la costumbre de vez en cuando de hablar con los seres queridos que ya no me acompañan. No lo hago a diario, pero sí muchas veces antes de acostarme.

Saludo a mis abuelos, les cuento cómo me va, les pido que cuiden de mi Kimi y del resto de animales que con los años han ido abandonando mi vida. Saludo a mi tío Inke, le hablo de sus hijos, de lo guapos y simpáticos que están, de cómo van en los estudios, sus líos, sus sueños. Saludo a mi suegro y no paro de hablarle de su maravilloso hijo, de lo estupendo que es, de lo felíz que soy a su lado. Saludo a conocidos a los que no tuve el privilegio de conocer mejor, como Margari, Rubén y Rafa, les digo que espero que sus familiares estén bien y que sean felices, y que cuando vaya yo para allá debemos pasar más tiempo juntos.

Pero de vez en cuando me entra el pánico, al pensar que estoy perdiendo el tiempo. ¿Y si no hay nada al otro lado? ¿Y si ya no existen y paso las noches hablando sola? Se que el hombre se lleva planteando el tema del mas allá casi desde que dejamos de ser chimpancés, mucho antes de que apareciese la escritura ya había funerales. Parece que no estamos capacitados para aceptar la idea del "se acabó". ¿Pero realmente se acabó?

Conste que no soy una persona religiosa precisamente, esto no tiene nada que ver con religiones ni con paraísos ni con infiernos (Dios, ¡espero que no exista uno!). No puedo imaginar que sucede después de que uno se muera, y no hay absolutamente nadie en este mundo capacitado capaz de explicarlo, porque para eso te tienes que morir, y si ya te has muerto pues no puedes explicar nada.

Y si realmente existe algo, ¿irán también mis animales al mismo sitio? Porque un consuelo siempre me ha acompañado, y es aquel de que cuando yo me vaya me reencontraré con todos y cada uno de los seres que he amado, y esperaré junto a ellos tranquilamente a que llegue el resto. Pero puede que todo esto no sean más que chorradas, un alivio que el hombre ha buscado porque era incapaz de aceptar otra cosa.

¿Y si existe la reencarnación? ¿Significaría eso que cuando me muera volveré a nacer, olvidando para siempre esta vida tan bella que me ha tocado vivir? ¡¡Aaagg, qué mal me suena todo!! Lo de una nueva vida está bien, pero no quiero olvidar nada de esta, no quiero perder el recuerdo de mi madre, de mi marido, de mis amigos y compañeros, ellos me han hecho lo que soy, les necesito junto a mí.

Bueno, debo tener el día metafísico, sin duda alguna este es el post más raro que he escrito, parezco una filósofa del antiguo Grecia, de esos del "todo es agua". No os lío más.

¡Saludos a tod@s!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un nuevo año


Quedan 4 horas para comenzar un nuevo año. Y os preguntaréis que qué hago yo escribiendo un post a estas horas, cuando lo que debería estar haciendo ahora mismo es ducharme y preparme para la nochevieja. Pero comenzamos nuevamente, así que qué menos que actualizar el blog. No sé por qué le damos tantísima importancia al fin de año, parece que mañana fuese a ser distinto de hoy, pero aparte de la resaca, no veo dónde está el cambio. Mi trabajo seguirá siendo el mismo, mis amigos (a no ser que haga algo esta noche por culpa del alcohol) seguirán ahí, mi nuevo y recién estrenado marido estará a mi lado, mis dos perros tendrán que salir a pasear mañana, mi gato maullará como loco para que le ponga el desayuno, mi madre seguirá enganchada al pc. Entonces, ¿a qué viene tanta ilusión?
Pues porque nos gusta volver a empezar, imaginar que quedan cosas maravillosas por llegar, que podremos enmendar los errores cometidos en este año que se aleja, que se acabará la crisis. Si, simplemente nos maravilla la idea de una nueva oportunidad. Pero olvidamos que esa bella oportunidad la tenemos a diario. Cada día estrenamos un nuevo día, una nueva hora, un nuevo minuto, o una nueva semana o un nuevo mes. Cuando acaba el año echamos cuentas de lo que ha supuesto para nosotros este tiempo que se aleja. Yo personalmente he tenido un gran año. No me he quedado en el paro, he encontrado a mi perro Gódel, también llegó a casa Kimi, y se fué rápidamente al cabo de pocos meses, me he casado, hasta me he hecho sindicalista. Un gran año. Pero ese gran año es en realidad un conjunto de días maravillosos, de ilusiones, de sorpresas y algunas lágrimas.

Y yo ahora me pregunto con ilusión con qué me sorprenderá el destino esta vez, pero no este año, sino el día menos pensado, podría ser mañana, podría ser en una semana. Un día especial que comienza como cualquier otro y termina de forma inesperada, cambiando quizás toda mi vida.

Ojalá pudiésemos empezar cada día con la misma ilusión con la que vivimos esta noche, ya que nunca se sabe lo que nos está esperando a la puerta de la esquina.

¡Felíz año a todos!

martes, 16 de diciembre de 2008


A veces la mejor etapa de tu vida puede trastocarte, crees que vives en un sueño y te despieras inmersa en una pesadilla. Tengo el corazón roto, apenas puedo escribir. Todo lo que puedo pensar es aquello que debí hacer y no hice, y ya no me queda nada, me he quedado sin él. Quiero pensar que hay un motivo, que el destino hace las cosas por algo, pero ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué ya no puedo volver a verle, a tocarle, a mimarle, a acariciarle, a darle un beso, a verle? Quisiera dar marcha atrás, haberme quedado, haberle abrazado por última vez, saber que cuando le veía alejarse ya no le vería más y salir del coche, cogerle y llevármelo a casa. Esto no debería haber sucedido, debería haber muerto junto a mí, ahora ya no existe, mi vida se ha roto, sólo me queda llorar y llorar y ver sus fotos y sus preciosos vídeos, sólo he podido tenerlo tres meses, nada más, sólo tres. Le corté el pelo cuando entró a casa lleno de bichos, y desde entonces le estaba creciendo. Cuántas veces imaginé cómo sería cuando lo tuviese largo, ya nunca lo sabré, pero seguro que habría sido suave, el animal más hermoso del mundo, el más cariñoso, el más listo, no puedo escribir, no hay consuelo, me queda su ballena, era su favorita, cada vez que la aprieto creo que va a venir corriendo a jugar. Esto no debería estar pasando, debería estar aquí, en su hogar, calentito con sus hermanos, felíz como siempre ha sido, alegre. quiero volver a verle